miércoles, 30 de diciembre de 2009

un poema de raymond carver

Desocupado

Los que eran mejores que nosotros
vivían cómodamente en casas recién pintadas
con inodoros a botón en todos los baños.
Manejaban autos de modelo y marca
reconocibles.
Los que no tenían trabajo, estaban apenados,
no les iba bien.
Sus autos extraños estaban estacionados
sobre cajones, ‘al fondo’ de casas polvorientas,
donde se amontonaban infinidad de objetos inútiles.
Los años pasan y todo y todos son reemplazados.
Existen siempre, es lo que dicen, nuevas oportunidades.
Pero, para decir la verdad,
a mí nunca me gustó el trabajo.
Mi objetivo era permanecer desocupado.
Ése era mi mérito.
Me gustaba la idea de sentarme en una silla,
hora tras hora, frente a la casa, sin hacer nada
con un sombrero sobre mi cabeza y tomando una gaseosa.
¿Qué hay de malo en eso?
Fumar, escupir de vez en cuando.
Tallar madera con mi cuchillo.
¿Hay daño o maldad en esto?
En ocasiones salgo con mi perro a perseguir conejos.
Tenés que hacerlo alguna vez.
A veces levanto a un chico gordo y rubio como yo,
diciéndole: ‘‘¿de dónde te conozco?’’.
Nunca digas: ‘‘¿Que querés ser cuando seas grande?’’

version de esteban moore

viernes, 18 de diciembre de 2009

exhortación

en la pared más humeda
de la casa
una vieja fuga de agua
llega hasta el sótano

allí cuelga una
foto de los abuelos
que no tiene nada
que envidiarle
ni al gótico
ni al americano

por fuera dan miedo
por dentro se hunden

martes, 27 de octubre de 2009

on the record

aún en la muerte
tenía algo para decirme

el gesto de lo inerte
burlándose de mi
para siempre

miércoles, 7 de octubre de 2009

homeless

mientras,
yo me enfrento
a mis miedos,
a una silla vacía
cuando solo queda el eco
de una confesión inútil

domingo, 27 de septiembre de 2009

Lush Rimbaud despierta

la lengua entre los dientes
un resto de crack cerca de la cama

el ventilador se detiene
cada vez que cierro los ojos

en el sueño y
despierta,
lo real

es la muerte

martes, 25 de agosto de 2009

un poema de alberto vega

Dios ha muerto, Marx ha muerto
(y yo últimamente no me encuentro
nada bien)

el caso es que me busco entre las cosas
vecinas, entre tanto
vino bastardo y tertulia de provincias,
jugándome los pasos a una carta
marcada en la baraja del destino
con orlas de colores y falsos paraísos,
desafiando al tiempo entre mitos y flautas.

Por lo demás, ningún problema. Gracias.