martes, 25 de agosto de 2009

un poema de alberto vega

Dios ha muerto, Marx ha muerto
(y yo últimamente no me encuentro
nada bien)

el caso es que me busco entre las cosas
vecinas, entre tanto
vino bastardo y tertulia de provincias,
jugándome los pasos a una carta
marcada en la baraja del destino
con orlas de colores y falsos paraísos,
desafiando al tiempo entre mitos y flautas.

Por lo demás, ningún problema. Gracias.

domingo, 9 de agosto de 2009

a Lush Rimbaud no le interesa el respeto

son lo real
las cosas que escribe

basta decir "culo de azucar"

lo real son los recuerdos

el frío de una inyección
de heroína

a Lush Rimbaud casi no le sirve
la sangre

poco le interesa el respeto

lunes, 3 de agosto de 2009

news from nowhere*

cada vez que nos reunimos
un amigo insiste en preguntar
en que dirección se encuentra
el zoológico

yo señalo siempre la dirección exacta
aunque nunca he estado allí
mas vale saber con certeza
donde está y no dar por equivocación
con sitios que evoquen
el abismo

sábado, 25 de julio de 2009

mañana

domingo 26 de julio

5 p.m.

lectura de poesía

en el centro de la cultura cartaginesa
(antigua biblioteca pública)

http://culturacartaginesa.blogspot.com/

martes, 7 de julio de 2009

un poema de cobo borda

Romance de ocasión.

Por supuesto, no era el tiempo más adecuado
para unirnos, hambrientos uno del otro,
a través de hoteles efímeros en la memoria.
Pero nunca hay otro tiempo sino éste
cuando el pasado irresoluto queda atrás
y una tenue capa de besos restaña la herida.
Éste, en que entro en ti
y tu cuerpo formula su oscura exigencia.
Hay, cuando el llanto acongojado
busca en vano un poco de paz
sólo veo mi mano acariciando tu nuca;
la tuya, reposando en mi vientre.
Una ciudad hostil
donde tu rostro arrasado me dice adiós
con una determinación que ignoraba.
Aprenderé, es cierto, una nueva forma de estar
solo,
carente de la impetuosa confianza que me dabas
y sin embargo, perdona por decirlo,
escupiré cien veces
sobre lo excesivamente feliz que me hiciste.

Juan Gustavo Cobo Borda

martes, 23 de junio de 2009

un poema de bolaño

Lisa

Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vieja cabina telefónica de aquel
almacén de Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mi. Un tipo alto y
flaco y con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.