domingo 26 de julio
5 p.m.
lectura de poesía
en el centro de la cultura cartaginesa
(antigua biblioteca pública)
http://culturacartaginesa.blogspot.com/
sábado, 25 de julio de 2009
martes, 7 de julio de 2009
un poema de cobo borda
Romance de ocasión.
Por supuesto, no era el tiempo más adecuado
para unirnos, hambrientos uno del otro,
a través de hoteles efímeros en la memoria.
Pero nunca hay otro tiempo sino éste
cuando el pasado irresoluto queda atrás
y una tenue capa de besos restaña la herida.
Éste, en que entro en ti
y tu cuerpo formula su oscura exigencia.
Hay, cuando el llanto acongojado
busca en vano un poco de paz
sólo veo mi mano acariciando tu nuca;
la tuya, reposando en mi vientre.
Una ciudad hostil
donde tu rostro arrasado me dice adiós
con una determinación que ignoraba.
Aprenderé, es cierto, una nueva forma de estar
solo,
carente de la impetuosa confianza que me dabas
y sin embargo, perdona por decirlo,
escupiré cien veces
sobre lo excesivamente feliz que me hiciste.
Juan Gustavo Cobo Borda
Por supuesto, no era el tiempo más adecuado
para unirnos, hambrientos uno del otro,
a través de hoteles efímeros en la memoria.
Pero nunca hay otro tiempo sino éste
cuando el pasado irresoluto queda atrás
y una tenue capa de besos restaña la herida.
Éste, en que entro en ti
y tu cuerpo formula su oscura exigencia.
Hay, cuando el llanto acongojado
busca en vano un poco de paz
sólo veo mi mano acariciando tu nuca;
la tuya, reposando en mi vientre.
Una ciudad hostil
donde tu rostro arrasado me dice adiós
con una determinación que ignoraba.
Aprenderé, es cierto, una nueva forma de estar
solo,
carente de la impetuosa confianza que me dabas
y sin embargo, perdona por decirlo,
escupiré cien veces
sobre lo excesivamente feliz que me hiciste.
Juan Gustavo Cobo Borda
martes, 23 de junio de 2009
un poema de bolaño
Lisa
Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vieja cabina telefónica de aquel
almacén de Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mi. Un tipo alto y
flaco y con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.
Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vieja cabina telefónica de aquel
almacén de Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mi. Un tipo alto y
flaco y con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.
miércoles, 10 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
un poema de idea vilariño
YA NO
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
Idea Vilariño
jueves, 28 de mayo de 2009
mala racha
es solo el reflejo
de las luces
de esas maquinitas
en los casinos
sus ojos no tienen
ningún brillo
de las luces
de esas maquinitas
en los casinos
sus ojos no tienen
ningún brillo
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